Es defineix el restrenyiment com l’evacuació anormal, infreqüent i difícil dels excrements. Però donat l’ampli marge d’hàbits intestinals normals, resulta molt difícil definir el restrenyiment amb exactitud, ja que la freqüència normal varia d’una persona a l’altra. A més a més, també es considera restrenyiment quan la consistència de les femtes és molt dura i/o va associada a molèsties o a un gran esforç per a defecar. A la pràctica s’utilitza com a criteri més objectiu la freqüència de la defecació i es considera restrenyiment quan l’evacuació és inferior a tres cops a la setmana.
Prop del 20% de la població espanyola pateix restrenyiment, del qual el 75% són dones i en el 35% dels casos és crònic.
Són moltes les possibles causes del restrenyiment, tot i que les principals són l’estrès, la vida sedentària i el seguir una mala alimentació pobre en fibra i amb poc consum de líquid.
Altres causes que poden provocar el restrenyiment són:
El restrenyiment també és freqüent en dones embarassades, situacions de nerviosisme, cansament o en canvis de costums com passa durant el període de vacances o canvis d’horaris.
Per a tractar-lo, primer de tot cal veure quina és la causa. Com a norma general, el més important és prendre suficient fibra, beure molt líquid i augmentar l’activitat física.
Una alimentació rica en fibra és aquella que inclou més de cinc porcions de vegetals (fruites i verdures) al dia, cereals integrals, llegums i fruits secs. Si estem acostumats a fer una dieta no gaire rica en fibra, s’ha de començar a introduir progressivament.
Per a que la fibra pugui actuar correctament, és necessari beure abundant líquid, com a mínim uns 8 gots d’aigua al dia. L’aigua ajuda a que la femta tingui la consistència adequada per tal d’evacuar-la de forma correcta i sense esforç.
És important també realitzar activitat física a diari ja que ajuda a enfortir els músculs abdominals i a activar els moviments peristàltics per tal de fer avançar la femta.
Per últim, cal que eduquem el nostre intestí i anem al bany quan tinguem ganes de defecar. És beneficiós habituar-se a anar al bany sempre a la mateixa hora i anar-hi sense presses.

Aquest cop a Gadgets de cuina varem tenir la sort de gaudir del David Reartes, xef del restaurant Blanc de Tòfona. Ens va fer tres tapes que segur que us agradaran, primer la més sorprenent i especialment deliciosa.La participación en el HEMC 41 de este mes, dedicado a la cocina latinoamericana, me ha empujado a hacer esta receta que ya había cocinado en algunas ocasiones, la última de ellas, aún recuerdo, para dos antiguas compañeras del trabajo, Virginia y Patri, que tanto disfrutaron de este plato.
La ropa vieja es uno de los distintivos de la rica cocina cubana y es una herencia directa de la cocina castellana colonial. En contra de lo que se pueda pensar, la cocina cubana, a diferencia de la cocina mexicana u otras de la región, es poco picante, y la ropa vieja es el ejemplo más emblemático, que bebe, como váis a ver, de las mismas fuentes que los estofados que hoy día se preparan en muchos hogares españoles.
Para realizar este plato he adaptado la receta propuesta por el escritor René Vázquez Díaz, un extraño cubano que vive en Suecia y que tuve la suerte de conocer hace unos años en la presentación de su libro El sabor de Cuba, editado por Tusquets.
Los ingredientes necesarios son los siguientes:
Para la salsa:
En primer lugar, ponemos la carne a cocer en una olla grande llena en 2/3 partes de agua con sal, las dos hojas de laurel, los dos pimientos verde y rojo cortados en pedazos grandes, los dos dientes de ajo enteros y la cebolla cortada por la mitad.
Inicialmente ponemos el fuego fuerte y cuando comience a hervir dejamos que cueza la carne a fuego lento durante unas tres horas.
Cuando notemos que la carne ya está blanda, la sacamos del caldo y la reservamos para que se enfríe.
Una vez que esté lo suficientemente fría como para manipularla con las manos, entonces las deshilachamos con los dedos. Personalmente, creo que queda mejor trocearlas de manera pequeña con los dedos que no con el cuchicho. Cuando menos, el plato será más auténtico, aunque tengamos que invertir más tiempo en la preparación. Salpimentamos la carne deshilachada.
Para realizar la salsa que acompañará la carne, utilizaremos una sartén en la que calentaremos el aceite de oliva. Cortamos en trozos muy pequeños los ajos, la cebolla, el pimiento verde. Los doramos en la sartén.
Cuando ya estén dorados, echamos en la sartén los tomates cortados por la mitad y el vino y dejamos que cuezan durante unos dos o tres minutos.
Lo metemos todo en un vaso batidor y lo trituramos. Para que no quede muy seco añadimos medio vaso del caldo que utilizamos para cocer la carne.
Finalmente, mezclamos en la sartén la carne con la salsa obtenida y ya podremos emplatar.
Tallem les taronges a rodantxes ben fines i les confitem com us explico aquí.
Agafem la xocolata i la posem a trossos a la TCH i la piquem, no massa petita, V3-5 durant 10 segons, la reservem.
A la mateixa TCH (sense pales):
Sempre a V3.
Primer barregem els ous amb el sucre durant un minut.
Hi afegim la mantega i la llet (1 minut més)
Pel forat de la tapa hi anem posant la farina barrejada amb el llevat fins que vegem que està ben barrejat.
Mètode tradicional:
Amb la batedora barregem tots els ingredients seguint aquest ordre, ous, sucre, mantega, llet, farina barrejada amb el llevat.
Tallem la taronja confitada a dauets i la barregem amb els trossets de xocolata, ho enfarinem una mica i ho aboquem a la massa.
Tindrem un motlle, en el meu cas de corona, preparat perquè no s'enganxi i hi abocarem la massa que posarem a coure, al forn preescalfat a 200º uns 40-45 minuts.

Soy un enamorado de los gadgets culinarios. Y si algo me para es el espacio limitado que tengo en la cocina para guardarlos. Las máquinas y otros utensilios suelen ayudarnos en las tareas gastronómicas y en un paraíso de las compras como Nueva York y donde, no lo olvidemos, el dólar está más bajo que el euro, no he podido evitar comprar algunas cosillas, algunas de las cuales os presentaré en post próximos con su receta correspondiente. En esta segunda entrega quiero hablaros de las tiendas de utensilios de cocina, los que los norteamericanos denominan Kitchengear for chefs, cooks & gourmets.
La primera y seguramente la más espectacular de estas tiendas es Williams-Sonoma, una tienda aparentemente pija, pero en la que se pueden encontrar auténticas gangas o incluso gadgets que yo no he visto por Europa. De allí me traje un molde para hacer calzone y un kit para hacer galletitas que puedes personalizar con mensajes o con el nombre de la persona a la que quieres deslumbrar con un obsequio inesperado y sorprendente.
La que aparece en la foto es la tienda a la que yo fui. Se encuentra en el 110 de la 7th Avenue ( (212) 633-2203), si bien también tienen una tienda en el 10 de Columbus Circle.

Chelsea Market es un capítulo aparte, porque es un antiguo mercado restaurado y convertido en una galeria dedicada exclusivamente a la comida. Allí encontraréis varias panaderías y pastelerías, una tienda de moda con un bar, una pescadería, una floristería, una librería, varios cafés y un supermercado de productos orgánicos, algo a lo que los neoyorquinos, a decir de lo que hemos visto, se han aficionado bastante.
Entre las tiendas y establecimientos que allí encontraréis figura Bowery Kitchen, una tienda que vende exclusivamente menaje, platos de todo tipo, utensilios de cocina. Todavía me arrepiento de no haber comprado una plancha para hacer tortitas mexicanas. Moldes de todo tipo para pasteles y sus famosos pie. Además, en la tienda suele haber siempre despachando algún latino, con lo cual el idioma no será una barrera. De esta tienda me traje un gadget al que le tenía el ojo desde mi afición a Jamie Oliver, el flavour shacker, un invento del chef británico para mezclar salsas con hierbas.
El Chelsea Market se encuentra en el número 75 de la 9th Avenue (esquina con la 15th street)
Otro lugar en el que podremos comprar comida abundante y del que ya os hablaré en otro post es el Deli Zabar's. Esta tienda se encuentra en la parte de Upper West Side, en el número de 2245 de Broadway Avenue, esquina con la 80th Street. Se encuentra a un lado de de Central Park, justo unas avenidas detras del Museo de Historia Natural.
En la segunda planta de Zabar's podréis mirar y, si lo deseáis, comprar, más de lo mismo de lo que os he reseñado hasta ahora. Es significativa su colección de teteras, algunas curiosas con termómetro incorporado para saber a qué temperatura calentáis el agua.
El último de los almácenes que os aconsejo visitar es Century XXI, aconsejable no sólo para los amantes de los cacharos de cocina, sino sobre todo para los que buscan auténticas gangas de ropa y calzado de marcas muy conocidas a precios muy asequibles. De todos modos, para los que aún así pasan de la moda y de la ropa y quieren ir directamente a los utensilios de cocina, deberán bajar a la planta -1. Estos almacenes son los más fáciles de encontrar, pues se encuentran en la Zona Cero, aquella que resultó devastada por los ataques terroristas del 11-S. La huella de aquella masacre es todavía hoy visible.

Ingredientes:
Salsa
Chutney de naranja
Preparación
Pulir la carne de grasa y pieles, cortar las puntas y reservarlas para la salsa.
Poner un fondo de aceite en un recipiente de fondo grueso y sellar la carne a fuego vivo hasta que adquiera buen color; condimentar, retirar, regarla con la salsa Perrins, poner dos daditos de mantequilla encima de cada solomillo y hornear a 100º durante 25m. Apagar el horno, dejarlos 5m más y después retirarlos, taparlos y dejar enfriar dentro del recipiente.
Rustir en un cazo los recortes de la carne, añadir las verduras laminadas y mantener al fuego hasta que adquiera buen color de rustido; regar con el vino, dejar evaporar, añadir el agua y el ramito; cocer lentamente durante 50-60m., colar y dar densidad con fécula instantánea.
Cortar los gajos de naranja y retirar la piel. Cortar las naranjas, los higos y la cebolla a daditos de 1/2cm. Reunir en un cazo todos los ingredientes del chutney, dar un hervor, bajar el fuego y dejar cocer lentamente unos 30m. Retirar y dejar enfriar.
Saltear las llenegas en una sartén caliente con un poco de aceite y dejar que se evapore el agua; condimentar, añadir un poco de salsa colada y dejar cocer unos minutos; incorporar el resto de la salsa y reservar.
Para servir, cortar la carne a filetes, colocar un poco de salsa, encima la carne, napar con la salsa con setas y una quenelles de chutney alrededor.

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Última actualització
dt, 9/02/2010 09:03:50 (GMT)
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